Carta de D. JOSÉ LUIS SAGARDUY MENÉNDEZ, socio, Abogado y Director de Estrategias de Negocio en H&A

Queridos socios y asociados:

Quienes hemos tenido la fortuna de pasar la pandemia sin sobresaltos de salud en nuestro entorno más cercano, estamos haciendo balance de las costumbres y hábitos que nos hemos visto obligados a trastocar. Nos preguntamos también cuántas de las cosas nuevas que hemos experimentado se quedarán largo tiempo entre nosotros, o quizá para siempre.

La declaración del estado de alarma en España y sus consecuentes restricciones me sorprendieron en Brasil por motivos de trabajo. De este modo pude comprobar cómo se veía el problema a uno y otro lado del Atlántico. Ciertamente allí la situación se complicó también a los pocos días y al menos los estados de Río de Janeiro y Sao Paulo tomaron medidas muy similares a las nuestras.

También es verdad que vi criticar desde España decisiones que se estaban tomando en Brasil, posiblemente desconociendo que su economía es diferente a la nuestra, pues cuenta con muchísima población que trabaja en la calle o en muy pequeños comercios a pie de ella. Obtiene ingresos para vivir al día y desconoce conceptos tales como ERTE, prestación por desempleo, etc. con lo que el cierre de toda actividad a nivel nacional conduce necesariamente al hambre y al estallido social. Por otra parte, en muchas áreas poblacionales el distanciamiento social es sencillamente imposible. La primera reflexión es que es difícil juzgar con parámetros de aquí realidades diferentes a las nuestras.

Seguí en la CNN una entrevista al Dr. Patarroyo, microbiólogo colombiano mundialmente conocido y Doctor Honoris Causa por nuestra UPV, quien sostenía que no se puede cerrar un país y propuso otras soluciones menos drásticas que no es cuestión de exponer aquí por no ser el foro ni el propósito de estas líneas. Fue llamativo, eso sí, que dijo que prefería antes bregar con virus que con políticos.

En Río puede disfrutar de nuestro club correspondiente, el Iate Clube do Rio de Janeiro. Como a muchos de nosotros, me gusta acercarme a clubes con los que la Sociedad Bilbaina tiene correspondencia cuando estoy fuera. Es una forma de sentirme algo más cerca de casa y es ya un clásico la invitación que hago a almorzar en él a algunos compañeros cuando visito Río. Hasta se adelantan a hacer la reserva en mi nombre aportando la carta de presentación que les anticipo, pues suelen conocer mi agenda mejor que yo mismo. Por otro lado, muestra a nuestros anfitriones que, aun viniendo de lejos, se tiene algún género de vinculación con la ciudad en la que se es un invitado y por ello hace sentirse menos extraño.

La correspondencia con clubes similares al nuestro es un indiscutible plus que tenemos los socios de la Bilbaina, por lo que una segunda reflexión puede consistir en que en la vida conviene buscar referentes a lo conocido.

Al regresar me encontré con una situación inédita: la Sociedad Bilbaina cerrada, como casi todo, claro. Soy de los socios que acude frecuentemente y es normal que los viernes por la tarde nos juntemos un pequeño grupo de socios amigos, también lo es disfrutar del Comedor algunos días y soy asiduo del Gimnasio y Biblioteca.

Por otra parte, asisto también a eventos, presentaciones y conferencias de mi interés, e igualmente he tenido el honor de pronunciar alguna, pues nuestro Presidente me sugirió un día que hablara sobre lo que es mi especialidad: la innovación y la protección del conocimiento.

Aceptando con mucho gusto, el pasado mes de octubre hablé en nuestra Sociedad sobre la innovación en nuestro tejido industrial y acerca de la protección del conocimiento que en ella se genera. Por ello comenté que los índices de Innovación en el País Vasco se encuentran más o menos a la altura de la media de la Unión Europea, si bien estamos sensiblemente por debajo en la protección de los resultados de esa innovación, pues las empresas alemanas presentan anualmente unas 27.000 invenciones ante la Oficina Europea de Patentes, mientras que las españolas no llegan a 1.900, lo que constituye un hándicap a la hora de que las nuestras compitan en igualdad. Se habló también de la protección con marca de los productos y servicios que prestamos y todo ello a fin de utilizar las mismas herramientas que usan nuestros competidores.

Aquí una tercera reflexión: la nueva situación creada ha propiciado que las empresas colaboren más entre ellas, se intercambien conocimiento, compartan know how, hagan mixtura de sus diferentes productos y deseen hacerlo con garantías jurídicas. La pandemia ha propiciado un mayor intercambio de saberes y de la protección de los mismos a fin de hacerlo con seguridad.

Como última reflexión, y al hilo del tema de las conferencias, la necesidad nos ha llevado a celebrar muchos eventos vía on line. Pienso que esta forma de comunicar ha venido para complementar, pero no para sustituir. Los expertos sostienen que en una conferencia, clase, jornada, seminario… el 55% se transmite por el lenguaje no verbal, el 38% por la entonación y solo el 7% por la palabra. Por ello entiendo que volveremos a transmitir en la forma tradicional, porque es más eficaz, propicia el encuentro personal y favorece un mejor intercambio de ideas. Justo algunos de los principios que adornan a la Sociedad Bilbaina, por lo que confío en que pronto nos volvamos a encontrar en ella.

José Luis Sagarduy Menéndez

SOCIO, ABOGADO Y DIRECTOR DE ESTRATEGIAS DE NEGOCIO EN H&A

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